martes, 15 de diciembre de 2009

No tener pareja disminuye la independencia

No tener pareja disminuye la independencia. No, no es una contraindicación farmacológica de un medicamento, es la pura verdad. Tras años de soledad amorosa, he podido demostrar empíricamente cómo la falta de pareja reduce de manera considerable la autonomía de una persona. Sé que es paradójico, pero me explicaré. Partamos de la base de lo obvio que es que estando en pareja la parcela personal queda mermada; por lo que alguien podría pensar que las personas que están solas son libres como el viento… ¡pues no! Y os lo voy a demostrar.




Mis planes son no tener planes


Si no tienes pareja y aún eres joven tus padres no entienden cómo no quieres ir a pasar unos días con ellos a la casina del pueblo. En cambio, si tienes pareja, ni te lo proponen. Si no tienes novio, tu familia no entiende por qué no acudes a la típica comida familiar, que en caso de tener pareja sería totalmente eludible puesto que “la niña tiene otros planes”. Si no tienes pareja, no puedes tener otros planes, parece como que no es compatible; incluso si tus planes son no tener planes.




No obstante, la familia no es la única “institución” donde ocurre esto. Los amigos no entienden por qué no vas a esa fiesta tan increíble si no tienes novio. Hasta que te embrollas en mil excusas para decir que, simplemente, ese día no te apetece. Pero si tienes pareja, entienden perfectamente que vayas a otro sitio con ella.






Dos máximas: Los solteros no siempre quieren juerga, y los casados no tienen por qué estar “muertos”


Quiero sentar dos bases para entender la vida de los solteros. Uno: aunque estemos solteros, no siempre queremos ir a una súper fiesta o acudir a un planazo increíblemente divertido. En muchas ocasiones también puede apetecernos quedarnos en casa a ver una peli, leer un libro, o no hacer nada, sin más. Y no por eso nos pasa algo raro. También aprovecho para comunicar a todos los casados, “arrejuntados” o “ennoviados” del mundo que, de la misma manera que nosotros podemos quedarnos en casa un sábado, vosotros cualquier otro sábado podéis salir de fiesta, porque tener pareja no implica una muerte social, como normalmente ocurre.



Y segundo: No por estar solos tenemos que comernos todas las reuniones familiares o actos similares a los que estamos muy a gusto sin acudir y a los que no se nos invitaría si tuviéramos pareja. Y qué me decís de aquello de “¿pero qué vas a hacer tú sola?”… eh, estar sola, precisamente. Disfrutar de mi apreciada independencia personal, la que aún no me habéis robado.




El problema de los nuevos solteros


Sin embargo yo ya estoy acostumbrada a lidiar con todos estos temas, al fin y al cabo mi vida es una pura explicación andante. El gran problema lo tienen los nuevos solteros, los que tras años de muerte social en pareja han vuelto a disfrutar de su independencia externa en detrimento de la interna a manos de su familia y amigos. Tras años de vacaciones en pareja sin dar porqués y cómos a nadie, ahora se encuentran con la labor de tener que decidir si quieren o no acompañar a sus padres de vacaciones a la costa…


Esto es peor.



5 comentarios:

  1. Me encanta, que razón tienes, jodía!!!

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  2. Supongo quiénes sois cada una, pero dejadme los nombres!!! o no queréis ser reconocidas como seguidoras de mi blog??? jaj. bss.
    Gracias por leerme

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  3. chapó por ti!! cuando tienes razón, tienes razón y punto!!

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  4. Cuanta verdad junta chata!!! Me has dado nena jajajaa. Un poquito de libertad para los "nuevos solteros" que encima tenemos un problema añadido, el momento "pobre, con la de años q llevaba con Menganito/a" y ya todos sobre nosotros con la intención de mantenernos activos... Hombre ya!! después de años "bajo llave" de verdad q necesitamos nuestro rincón de "mis planes es no tener plan" y tan ricamente jajaa.

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