Por fin me encuentro apagada, analógicamente hablando.
Después de muchas amenazas por parte del Gobierno a través de los medios de comunicación (si estamos aburridos de oirlo es porque ha sido una buena comunicación, hay que reconocerlo; eso sí... por la cuenta que les trae, claro) y del tan efectivo boca a boca, la Televisión Digital ha llegado para desbancar a la tradicional, a la de toda la vida.
Es posible que mucha gente no se haya enterado "en directo" porque sus televisores están adaptados ya con el dichoso aparatito que nos han obligado a comprar, creando una necesidad que ha supuesto un gasto para todas las familias de España.
A partir de ahora nuestras teles son más modernas; nosotros, me temo que no. Mucha gente no se percatará de la nitided de la imagen, ni verán películas y series en versión original con o sin subtítulos, y también muchos no pasarán de ver los canales generalistas de toda la vida. Pensemos en nuestros abuelos... Y ya que nos ponemos, pensemos en los mandos a distancia que han diseñado, que precisamente para las personas mayores, son cuanto menos una máquina infernal que les quita las ganas de sentarse delante del televisor. (Sé muy bien lo que me digo)
De todas formas, ¡bienvenida, TDT! (no nos queda más remedio, ¿no?)
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